sábado, 19 de septiembre de 2009

La Generación del 98

La Generación del 98 es el nombre con el que se ha agrupado tradicionalmente a un grupo de escritores, ensayistas y poetas españoles que se vieron profundamente afectados por la crisis moral, política y social acarreada en España por la derrota militar en la Guerra Hispano-Estadounidense y la consiguiente pérdida de Puerto Rico, Cuba y las Filipinas en 1898. Todos los autores y grandes poetas englobados en esta generación nacen entre 1864 y 1876.
Estos autores a partir del denominado Grupo de los Tres (Baroja, Azorín y Maeztu), comenzaron a escribir en una vena juvenil hipercrítica e izquierdista que más tarde se orientará a una concepción tradicional de lo viejo y de lo nuevo. Pronto, sin embargo, siguió la polémica: Pío Baroja y Ramiro de Maeztu negaron la existencia de tal generación, y más tarde Pedro Salinas la afirmó tras minucioso análisis, en sus cursos universitarios y en un breve artículo aparecido en Revista de Occidente (diciembre de 1935), siguiendo el concepto de “generación literaria” definido por el crítico literario alemán Julius Petersen; este artículo apareció luego en su Literatura española. Siglo XX, 1949.
Centros de reunión
Benavente y Valle- Inclán presidían tertulias en el Café de Madrid; la frecuentaban Ruben Darío, Maeztu y Ricardo Baroja. Poco después Benavente y sus seguidores se fueron a la Cervecería Inglesa, mientras que Valle-Inclán, los hermanos Machado, Azorín y Pío Baroja tomaban el Café de Fornos. El ingenio de Valle- Inclán le llevó luego a presidir la del Café Lyon d´Or y la del nuevo Café de Levante, sin duda alguna la que congregó a mayor número de participantes.









La oración del ateo
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas sin consuelo de engaño. No resistes
a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes. Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas con que mi ama endulzóme noches tristes.
¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande que no eres sino Idea; es muy
angosta la realidad por mucho que se expande para abarcarte. Sufro yo a tu
costa, Dios no existente, pues si Tú existieras existiría yo también de veras.

Miguel de Unamuno

Aquí, Miguel de Unamuno hace una crítica referente a la realidad que por aquel entonces se vivía en España. España estaba hundida en una crisis económica a raíz de la pérdida de todas sus colonias americanas, pero todavía quería dar la apariencia de ser un imperio con un poderío económico grande. Miguel de Unamuno deja claro que esa realidad no existe al compararla con dios, y da a entender que el gobierno Español no quiso escuchar al pueblo y las clases trabajadoras, asi que la generación del 98 se encargo de hacerles ver las cosas tal y como eran a la clase pobre.









ROSA DEL CAMINANTE
Álamos fríos en un claro cielo azul,
con timideces de cristal
sobre el río la bruma como un velo,
y las dos torres de la catedral.

Los hombres secos y reconcentrados
las mujeres desechas de parir,
rostros obscuros llenos de cuidados,
todas las bocas clásico del decir.

La fuente se seca, en torno al vocerío,
los odres a la puerta del mesón,
y las recuas que bajan hacia el río…

Y las niñas que acuden al sermón.
¡Mejillas sonrosadas por el frío,
de Astorga, de Zamora, de León!

Valle-Inclán

En este poema, Valle- Inclán hace patente la miseria en la que se encuentra el pueblo Español. Las colonias de Hispanoamérica constituían una de las principales fuentes de ingresos de la corona española. Lamentablemente, junto con la crisis de la corona también decayó el gobierno. Sólo el trabajo de los campesinos sostenía a España. Valle-Inclán y otros tratan de abrirle los ojos al pueblo para que se libere de la opresión del gobierno decadente de España.
Olaberri el macabro[Cuento. Texto completo]
Pío Baroja
Olaberri era un pesimista jovial. No encontraba en el mundo más que vanidad y aflicción de espíritu. No tenía fe más que en la cal hidráulica y en el cemento armado. Para él, detrás de toda satisfacción venía algo negro y doloroso, que eran principalmente las facturas.
-¿Ve usted esa chica que se ha casado con el carabinero? -me preguntó hace tiempo con aire de profunda conmiseración.
-Sí.
-¡Qué infelices! Ahora mucha alegría, ¿eh?, y de viaje, pero luego ya vendrán las facturas.
A Olaberri le preocupaban las facturas. Para Olaberri, que era contratista en pequeño, las facturas eran como la sombra de Banquo, que aparece en el banquete de la vida.
Si Olaberri hubiera tenido el sentido estadístico de nuestro amigo Berecoche, ya difunto, diría que en la vida hay un 75 por ciento de facturas.
-Ya le he dicho al párroco -me contó una vez-: usted, con un cubo de agua y un hisopo, ya tiene para todo el año, y a vivir bien; nosotros, en cambio, pobres contratistas, siempre a vueltas con las facturas.
Olaberri tenía gustos macabros. Había construido en el cementerio varios sepulcros y trasladado cadáveres y huesos y algunos cuerpos recién muertos.
Al hacer la descripción de estos traslados sentía, sin duda, un ardor explicativo de artista medieval y macabro. Los huesos, las calaveras revueltas con tierra, los trozos de hábito o de ropa, la madera podrida de los ataúdes, todo daba pábulo a su charla pintoresca.
Al relatar el traslado de algún cuerpo recién enterrado, se lucía; entonces los detalles realistas eran tan terribles que a cualquier persona sencilla se le ponían los pelos de punta.
Salían a relucir los busanos blancos y las gurgujas verdes, y al último la gente no sabía si temblar de asco o echarse a reír.
Él no tenía repugnancia por nada.
-Los mejores caracoles que hay comido -solía decir-, los hay cogido en la tumba del difunto párroco. Nunca los hay comido mejores.
FIN


En este cuento, Pío Baroja se refiere al gobierno de España y a sus gobernantes los reyes, como personas macabras, pues su mal gobierno no ha hecho más que hundir en la miseria al pueblo español, dividirlo aun más en clases. Por lo que él dice que la alegría del pueblo Español sólo llegará cuando logren derrocar a los malos gobernantes.














¡Pobre Rosa!
De nada te han servido tus defensas,
ni tus estambres, reclamando vida,
ni las fragancias que en el alma escondes:
el jardinero te troquela en ramo…

…para morir estática,
sabiendo la tortura en que agonizas.
No será el viento quien te arranque el pétalo
hasta quedar desnuda,

ni la abeja jilbando de tu jugo
podrá polinizarte…
Los ojos que te miran
de sobra sabes que ya no te ven,

final aborrecible siendo aún bella.
En soledad mortal de cementerio
hoy te han dejado,
solo para dornar una mortaja.

Azorín
En este poema Azorín compara a la Rosa con España, pues al igual quela rosa, España decayó, se marchitó, se derrumbó y su pueblo la dejo sola.

Autor
Gema Gertrudis González González

1 comentario:

  1. Creo que dije algo: no era necesario poner todos los poemas. Pero en fin. Sigamos. Resulta que precisamente por poner los poemas completos, la tarea acabó resumiéndose en un comentario a pie de ¿Verso?

    Bueno, ojalá y no se repita. Saludos.

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