martes, 25 de agosto de 2009

Breve apunte sobre el vacio en la literatura

En la antigüedad, el vacio, en lo que respecta a las obras literarias, era, simple y llanamente la falta de inspiración. Si uno no tenía que escribir, no tenía sentido que escribiera, puesto que su escrito no tendría significado alguno. El escrito, para ser considerado como obra literaria, tenía que dejar conocimiento, poseer, espiritualidad, de otra manera seria un texto vacio. Las palabras que se escribían en el tendrían que dar significado a la existencia y proponer respuestas a las preguntas que el hombre se formulaba. El vacio, también, en ocasiones, servía para separar un concepto de otro, y así dar una respuesta más concisa a las preguntas. Sin embargo, el vacio, propiamente dicho, comenzó a estudiarse a principios del siglo XX, justo cuando suceden acontecimientos importantes que le hacen al hombre replantearse su papel y el sentido de su vida. La llegada de la revolución industrial supone al hombre como un ser desplazado por las máquinas, la primera y segunda guerra mundial ponen al hombre a replantearse los valores que le fueron inculcados. A principios del siglo XXI comienza el llamado movimiento del new age, en el cual el hombre busca más que nada el sentido de su vida por medio de la espiritualidad, cosa curiosa, las maquinas que lo desplazaron en la revolución industrial, se han convertido en sus aliadas, pero no descarta la posibilidad de que lo desplacen por completo, ya no existen los humanos perfectos, todos tenemos defectos y no hay uno solo que, como en la Grecia clásica, pueda considerarse un modelo a seguir.

Autor
Gema Gertrudis González González

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